México, nuestro movimiento

Tiempo presente. Se rumorea por todas partes la necesidad de actuar, se dice una obligación a la par que en NUESTRO PAÍS es una NECESIDAD. En México se habla de Xóchitl Gálvez y de Juanito en el PRI, de Wikileaks y la jornada, de las carencias del sistema mexicano de justicia y la polémica que desató “Presunto culpable” (Nuestra indganción no debió ser menor)… Ahora del mundo oímos con incredulidad y también admiración sobre libia, sobre Gadafi y los mercenarios africanos, de las protestas de estudiantes alrededor del globo, también fuimos testigos de las victorias de las redes sociales en Egipto, SOMOS TESTIGOS.

Todos los eventos que se han venido sucediendo en este 2011 son muestras significativas de un cambio real, donde los ciudadanos de todas partes reclamamos libertad e igualdad en tan distintas formas; están aquellos que se van a la calle y se lanzan en protesta, están estos otros que apoyan pasivamente toda muestra de rebelión con un “¡sí, vamos!”, aquellos que manejan las redes sociales como una nueva herramienta con la cuál encontrar una pizca de solidaridad, están también el escritor y el artista al igual que el académico. Estamos los estudiantes y los docentes. Todos estamos y sin embargo ocultos detrás del anonimato.

Vamos, mostremos un poco de coherencia con el mundo y nosotros mismos, dejémonos de idealismos para pasar a la práctica de nuestros valores… al fin y al cabo somos (NOSOTROS LOS CIUDADANOS) los que tenemos la última palabra. ¿Qué México queremos? Ya basta de hipocresía, desigualdad y tanta basura que compramos tan barata y pagamos tan cara. Hoy escribo harto de todas estas situaciones que día a día me empujan a encararme frente a frente con la realidad y notar que su perversidad es mayor cada vez que la miro. Mexicano: ¿Qué quieres? ¿Acaso no te das cuenta en donde estas parado? Esto ya no  es México. México sólo es de los Mexicanos. Reclamemos patria.

Mr. Writer

La hipocresía mexicana.

Parecen cada vez más constantes los hechos que indignan a la sociedad mexicana día con día, hace unas cuantas semanas se hablaba aquí del Caso Aristegui, hace menos de 2 semanas los mexicanos soltaban carcajadas seguidas de insultos al Secretario de Hacienda, Cordero, después de que éste afirmara que muchas familias vivían holgadamente con $6,000.00. Sin embargo, la tarde de ayer se caracterizó por el destape de la polémica después de que Blanca Lobo, jueza 12a. de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal declarara la suspensión provisional de la exposición del filme Presunto Culpable. (Para mayor información: Presunto Culpable. El País.) Dicho filme expone principalmente la deficiencia del sistema judicial mexicano, los problemas a los que se enfrenta la gente que carece de recursos para conseguir un abogado y como es el caso de la película, verse incriminado en un asesinato que no cometió y pagar la condena por ello.

Sin embargo, la población mexicana se ha indignado una vez más con esto presunto acto de “censura” por parte del gobierno México contra un documental que demostraba el deficiente sistema judicial mexicano, lo corruptible de él y la apatía del gobierno hacia ello. He leído comentarios de gente indignada con el gobierno al sentir coartada la libertad de expresión mediante la censura del documental, se cuestionan dónde está “la democracia liberal” y escupen al nombre de nuestro país. Del mismo modo he escuchado a la gente en los medios de comunicación exclamar que el asunto es “un grave atentado a nuestra libertad de expresión”, mientras su programa consiste en limitar la libertad de pensamiento y promueven la ignorancia y la pasividad de la sociedad mexicana mediante la mediatización. ¿Censura o no?

A todo esto han sido quejas y más quejas de la población, pero quejas incongruentes y estúpidas. No critico el que una sociedad se queje de los “posibles atropellos” que su propio gobierno comete contra ellos, sin embargo me parece desagradable pensar en alguien que se sienta ofendido por la suspensión de la exhibición de la película y que al verla, no haya hecho NADA excepto comentarla y tal vez recomendarla.

Presunto Culpable , aunque no he tenido la oportunidad de verla, representa el esfuerzo de un grupo de personas que se ha arriesgado a posibles represalias por parte de los grupos en el poder, con el fin de mostrar a la sociedad civil mexicana una realidad, un secreto a voces y convertirla en una desesperada llamada de atención para nosotros, los mexicanos. Es un llamado al cambio y una forma de abrirnos los ojos para ponernos a reflexionar, exhibiendonos la realidad en un cine. En esta ocasión no tenemos excusas, no se aceptan  “es que no me enteré” “es que no nunca supe bien lo que pasaba en mi país”. Dejemos de ser tan hipócritas con nosotros mismos y con nuestro país, basta de reclamar nuestra libertad de expresión, no se trata de lograr la proyección del documental en las salas de cine mexicano, se trata de hacer algo para cambiar nuestra realidad.

Mexicano, quítate la máscara, quitate tus propios prejuicios y estereotipos. Exige, reclama y protesta. El cambio no se encuentra en 140 carácteres y un hashtag que te relacione con otras personas, no se trata de pensar distinto, no se trata de crear grupos de protesta en facebook. Tira la basura de diario amarillista que compras día a día y lee la opinión que los diarios extranjeros tienen de nuestro país, y que por ende  tienen de ti como mexicano. Apaga la televisión y retoma la lectura, en papel o vía digital. Organízate y cambia tu maldita realidad.

 

M. Meursault

Sueños de libertad

¡Plaudite amici, comedia finita est!

Al contrario mis queridos, el espectáculo recién comienza…

Sueños de libertad, existen. Sueños que no son más que breves alusiones al ideal de verdad. ¡Necesitamos saber! Ya lo han dicho muchos antes; ¡sueños de libertad! , necesitamos el ideal, necesitamos multiplicar este sueño.

¿Pero, porqué darle importancia? Es la cruda realidad. Lo sé, la realidad política en la actualidad, pasa de la farsa a risible comedia y de ahí a la burda incompetencia. No hablamos ya de egocentristas autoritarios, hablamos de los más lamentables espectáculos de ignorancia y estupor. La realidad de la democracia es la misma que hace viente años, la  misma vieja desinteresada; La apatía general, el anciano conservador, el inútil intelectual crítico que observa cómodo desde la posición de espectador que nunca ha de abandonar, y el joven que lo quiere abarcar todo desde su temprana ansiedad…

Hablemos entonces de libertad, nuestra libertad. Como hombres y mujeres; como hombres libres, nuestra realidad no reside en la ley, no es un derecho y no puede ser medido por ningún código civil. La libertad es la única forma en que podemos permitirnos vivir, es parte de un código moral que debería incluir a todos. Libertad, no como utopía social, sino como el decreto innato que todo hombre debe seguir para jactarse de ser tal.  El hombre proyectado como su derecho de existir. Hay que reclamar tal derecho, porque de no hacerlo estamos aceptando otro código de moralidad. Sueños de libertad, necesitamos expandir este ideal…

Los sueños están en el horizonte. Caminemos dos pasos. Aunque los sueños se alejen dos pasos más y el horizonte otros diez, caminemos. Porque para eso sirven los sueños; sirven para caminar. Caminemos entonces.

Mr. Writer

Sobre la Revolución egipcia.

Una vez comprobado el verdadero valor y poder de convocatoria que las redes sociales tienen hoy en día y después de 18 días de agitadas protestas, Hosni Mubarak ha dejado su puesto de presidente de Egipto. Es impresionante y digno de admiración lo que hoy, 11 de febrero del 2011, la sociedad civil egipcia ha logrado; destituir a un dictador que los tenía sometidos en las condiciones más miserables a través de protestas y marchas pacíficas. Desafortunadamente, y a consecuencia de los grupos de choque enviados por el ex-presidente Mubarak, se reportan alrededor de 300 muertos a lo largo de las protestas y más de 5,000 heridos.

A pesar de todo esto, hoy, la sociedad civil egipcia puede sentirse orgullosa de que se ha hecho escuchar no sólo entre su propio gobierno, sino también entre la comunidad internacional. Es cierto, se ha logrado la destituición del dictador que mantenía malas condiciones de vida en el país del Nilo, sin embargo, y a consecuencia del que ahora se denomina el “Efecto Túnez”, los pueblos árabes resuenan entre la comunidad internacional. Se debe mencionar que ésta, hipócritamente, ha alzado la voz en favor de las revoluciones populares que buscan la democracia y la justicia social como sus principales fines. Sin embargo, ¿Dónde estaban 30 ó 20 años atrás cuando se imponían de forma indiscriminada, dictaduras en África? ¿Dónde estaban cuando la gente permanecía callada bajo el autoritarismo, la censura y la represión? Sí, estaban firmando importantes contratos comerciales, alianzas estratégicas o planes de apoyo para aquellos dictadores, a los que hoy, les piden que renuncien en favor del pueblo.

¿Hasta qué punto las nuevas democracias árabes podrán hacer valer su soberanía? ¿Las Revoluciones Árabes representan una oportunidad para reforzar la Liga Árabe y fungir como un frente común ante Occidente?

Llevando ésta situación a nuestro país, ¿Qué podemos hacer nosotros para exigir cambios en la forma en la que somos gobernados? Si bien llevamos más de 75 años dentro del camino de la “democracia” y el resguardo de la soberanía nacional en el pueblo, puedo asegurar que no estamos conformes con la situación que vivimos. Tenemos factores tan ampliamente difundidos como inseguridad, corrupción, narcotráfico, pobreza y poco difundidos como la mediatización, la ignorancia y la enajenación. ¿Nuestro gobierno modela nuestra forma de vida o nosotros debemos de modelar nuestro gobierno?

 

M. Meursault

Hipocresía y sociedad.

Los recientes hechos que suponen un riesgo a la libertad de expresión en México, con el despido de una importante periodista, ponen a flote la incongruencia llevada hasta la hipocresía de la propia sociedad mexicana. En este espacio no se pretende criticar la solidaridad de la sociedad mexicana con uno de sus iconos más importantes en cuanto a materia de periodismo se refiere. Tampoco se tiene como intención criticar la indignación causada por las declaraciones en donde se pone en tela de juicio un presunto alcoholismo del presidente Calderón.

Creo que el tema no incide en si se trató o no de una censura o un despido injustificado, un método de extorsión o un ataque al libre ejercicio del periodismo en México. Se trata de nuestra propia indiferencia con relación a los asuntos políticos y sociales de nuestro propio ambiente, de nuestro propio país. Las masas piden una explicación por la posible censura a la periodista, es decir, exigen una explicación, más no un cambio. México no necesita de explicaciones por parte de sus gobernantes, de sus empresarios o sus periodistas, México necesita cambios profundos y urgentes en las formas de pensamiento sociales y políticas. Necesita interés en los asuntos nacionales por parte de sus habitantes, necesita información y conocimiento para los mismos. Necesita cooperación y unidad.

A mí punto de vista, lo importante no está en conocer los excesos de nuestro presidente, sino en tener los conocimientos suficientes para poder criticar y debatir acerca de las acciones que desde su gobierno se toman, no sólo a través de la banal comparación con la situación de otros países, sino mediante el uso de la razón para el entendimiento y uso de nuestra supuesta capacidad de análisis para ideas que resulten para la situación única de nuestro país.

Desafortunadamente, tal vez por la cultura, por una constante mediatización o una superficialidad en nuestras propias formas de pensamiento, nuestras acciones están orientas al hedonismo, a la apatía y al conformismo. ¿Está nuestro futuro determinado por nuestra propia forma de pensamiento? O siquiera, ¿Existe alguna forma de romper el paradigma?

M. Meursault