La hipocresía mexicana.

Parecen cada vez más constantes los hechos que indignan a la sociedad mexicana día con día, hace unas cuantas semanas se hablaba aquí del Caso Aristegui, hace menos de 2 semanas los mexicanos soltaban carcajadas seguidas de insultos al Secretario de Hacienda, Cordero, después de que éste afirmara que muchas familias vivían holgadamente con $6,000.00. Sin embargo, la tarde de ayer se caracterizó por el destape de la polémica después de que Blanca Lobo, jueza 12a. de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal declarara la suspensión provisional de la exposición del filme Presunto Culpable. (Para mayor información: Presunto Culpable. El País.) Dicho filme expone principalmente la deficiencia del sistema judicial mexicano, los problemas a los que se enfrenta la gente que carece de recursos para conseguir un abogado y como es el caso de la película, verse incriminado en un asesinato que no cometió y pagar la condena por ello.

Sin embargo, la población mexicana se ha indignado una vez más con esto presunto acto de “censura” por parte del gobierno México contra un documental que demostraba el deficiente sistema judicial mexicano, lo corruptible de él y la apatía del gobierno hacia ello. He leído comentarios de gente indignada con el gobierno al sentir coartada la libertad de expresión mediante la censura del documental, se cuestionan dónde está “la democracia liberal” y escupen al nombre de nuestro país. Del mismo modo he escuchado a la gente en los medios de comunicación exclamar que el asunto es “un grave atentado a nuestra libertad de expresión”, mientras su programa consiste en limitar la libertad de pensamiento y promueven la ignorancia y la pasividad de la sociedad mexicana mediante la mediatización. ¿Censura o no?

A todo esto han sido quejas y más quejas de la población, pero quejas incongruentes y estúpidas. No critico el que una sociedad se queje de los “posibles atropellos” que su propio gobierno comete contra ellos, sin embargo me parece desagradable pensar en alguien que se sienta ofendido por la suspensión de la exhibición de la película y que al verla, no haya hecho NADA excepto comentarla y tal vez recomendarla.

Presunto Culpable , aunque no he tenido la oportunidad de verla, representa el esfuerzo de un grupo de personas que se ha arriesgado a posibles represalias por parte de los grupos en el poder, con el fin de mostrar a la sociedad civil mexicana una realidad, un secreto a voces y convertirla en una desesperada llamada de atención para nosotros, los mexicanos. Es un llamado al cambio y una forma de abrirnos los ojos para ponernos a reflexionar, exhibiendonos la realidad en un cine. En esta ocasión no tenemos excusas, no se aceptan  “es que no me enteré” “es que no nunca supe bien lo que pasaba en mi país”. Dejemos de ser tan hipócritas con nosotros mismos y con nuestro país, basta de reclamar nuestra libertad de expresión, no se trata de lograr la proyección del documental en las salas de cine mexicano, se trata de hacer algo para cambiar nuestra realidad.

Mexicano, quítate la máscara, quitate tus propios prejuicios y estereotipos. Exige, reclama y protesta. El cambio no se encuentra en 140 carácteres y un hashtag que te relacione con otras personas, no se trata de pensar distinto, no se trata de crear grupos de protesta en facebook. Tira la basura de diario amarillista que compras día a día y lee la opinión que los diarios extranjeros tienen de nuestro país, y que por ende  tienen de ti como mexicano. Apaga la televisión y retoma la lectura, en papel o vía digital. Organízate y cambia tu maldita realidad.

 

M. Meursault

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Hipocresía y sociedad.

Los recientes hechos que suponen un riesgo a la libertad de expresión en México, con el despido de una importante periodista, ponen a flote la incongruencia llevada hasta la hipocresía de la propia sociedad mexicana. En este espacio no se pretende criticar la solidaridad de la sociedad mexicana con uno de sus iconos más importantes en cuanto a materia de periodismo se refiere. Tampoco se tiene como intención criticar la indignación causada por las declaraciones en donde se pone en tela de juicio un presunto alcoholismo del presidente Calderón.

Creo que el tema no incide en si se trató o no de una censura o un despido injustificado, un método de extorsión o un ataque al libre ejercicio del periodismo en México. Se trata de nuestra propia indiferencia con relación a los asuntos políticos y sociales de nuestro propio ambiente, de nuestro propio país. Las masas piden una explicación por la posible censura a la periodista, es decir, exigen una explicación, más no un cambio. México no necesita de explicaciones por parte de sus gobernantes, de sus empresarios o sus periodistas, México necesita cambios profundos y urgentes en las formas de pensamiento sociales y políticas. Necesita interés en los asuntos nacionales por parte de sus habitantes, necesita información y conocimiento para los mismos. Necesita cooperación y unidad.

A mí punto de vista, lo importante no está en conocer los excesos de nuestro presidente, sino en tener los conocimientos suficientes para poder criticar y debatir acerca de las acciones que desde su gobierno se toman, no sólo a través de la banal comparación con la situación de otros países, sino mediante el uso de la razón para el entendimiento y uso de nuestra supuesta capacidad de análisis para ideas que resulten para la situación única de nuestro país.

Desafortunadamente, tal vez por la cultura, por una constante mediatización o una superficialidad en nuestras propias formas de pensamiento, nuestras acciones están orientas al hedonismo, a la apatía y al conformismo. ¿Está nuestro futuro determinado por nuestra propia forma de pensamiento? O siquiera, ¿Existe alguna forma de romper el paradigma?

M. Meursault