Sobre la Revolución egipcia.

Una vez comprobado el verdadero valor y poder de convocatoria que las redes sociales tienen hoy en día y después de 18 días de agitadas protestas, Hosni Mubarak ha dejado su puesto de presidente de Egipto. Es impresionante y digno de admiración lo que hoy, 11 de febrero del 2011, la sociedad civil egipcia ha logrado; destituir a un dictador que los tenía sometidos en las condiciones más miserables a través de protestas y marchas pacíficas. Desafortunadamente, y a consecuencia de los grupos de choque enviados por el ex-presidente Mubarak, se reportan alrededor de 300 muertos a lo largo de las protestas y más de 5,000 heridos.

A pesar de todo esto, hoy, la sociedad civil egipcia puede sentirse orgullosa de que se ha hecho escuchar no sólo entre su propio gobierno, sino también entre la comunidad internacional. Es cierto, se ha logrado la destituición del dictador que mantenía malas condiciones de vida en el país del Nilo, sin embargo, y a consecuencia del que ahora se denomina el “Efecto Túnez”, los pueblos árabes resuenan entre la comunidad internacional. Se debe mencionar que ésta, hipócritamente, ha alzado la voz en favor de las revoluciones populares que buscan la democracia y la justicia social como sus principales fines. Sin embargo, ¿Dónde estaban 30 ó 20 años atrás cuando se imponían de forma indiscriminada, dictaduras en África? ¿Dónde estaban cuando la gente permanecía callada bajo el autoritarismo, la censura y la represión? Sí, estaban firmando importantes contratos comerciales, alianzas estratégicas o planes de apoyo para aquellos dictadores, a los que hoy, les piden que renuncien en favor del pueblo.

¿Hasta qué punto las nuevas democracias árabes podrán hacer valer su soberanía? ¿Las Revoluciones Árabes representan una oportunidad para reforzar la Liga Árabe y fungir como un frente común ante Occidente?

Llevando ésta situación a nuestro país, ¿Qué podemos hacer nosotros para exigir cambios en la forma en la que somos gobernados? Si bien llevamos más de 75 años dentro del camino de la “democracia” y el resguardo de la soberanía nacional en el pueblo, puedo asegurar que no estamos conformes con la situación que vivimos. Tenemos factores tan ampliamente difundidos como inseguridad, corrupción, narcotráfico, pobreza y poco difundidos como la mediatización, la ignorancia y la enajenación. ¿Nuestro gobierno modela nuestra forma de vida o nosotros debemos de modelar nuestro gobierno?

 

M. Meursault

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Hipocresía y sociedad.

Los recientes hechos que suponen un riesgo a la libertad de expresión en México, con el despido de una importante periodista, ponen a flote la incongruencia llevada hasta la hipocresía de la propia sociedad mexicana. En este espacio no se pretende criticar la solidaridad de la sociedad mexicana con uno de sus iconos más importantes en cuanto a materia de periodismo se refiere. Tampoco se tiene como intención criticar la indignación causada por las declaraciones en donde se pone en tela de juicio un presunto alcoholismo del presidente Calderón.

Creo que el tema no incide en si se trató o no de una censura o un despido injustificado, un método de extorsión o un ataque al libre ejercicio del periodismo en México. Se trata de nuestra propia indiferencia con relación a los asuntos políticos y sociales de nuestro propio ambiente, de nuestro propio país. Las masas piden una explicación por la posible censura a la periodista, es decir, exigen una explicación, más no un cambio. México no necesita de explicaciones por parte de sus gobernantes, de sus empresarios o sus periodistas, México necesita cambios profundos y urgentes en las formas de pensamiento sociales y políticas. Necesita interés en los asuntos nacionales por parte de sus habitantes, necesita información y conocimiento para los mismos. Necesita cooperación y unidad.

A mí punto de vista, lo importante no está en conocer los excesos de nuestro presidente, sino en tener los conocimientos suficientes para poder criticar y debatir acerca de las acciones que desde su gobierno se toman, no sólo a través de la banal comparación con la situación de otros países, sino mediante el uso de la razón para el entendimiento y uso de nuestra supuesta capacidad de análisis para ideas que resulten para la situación única de nuestro país.

Desafortunadamente, tal vez por la cultura, por una constante mediatización o una superficialidad en nuestras propias formas de pensamiento, nuestras acciones están orientas al hedonismo, a la apatía y al conformismo. ¿Está nuestro futuro determinado por nuestra propia forma de pensamiento? O siquiera, ¿Existe alguna forma de romper el paradigma?

M. Meursault

La Torre.

La narración bíblica lo señala, la soberbia humana fue castigada con la incapacidad de entender los idiomas extranjeros…

“Todo el mundo tenía el mismo idioma y usaba las mismas expresiones. Pero al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear, y se establecieron allí.

Entonces se dijeron unos a otros: <<Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego.>> El ladrillo reemplazó la piedra y el alquitrán les sirvió de mezcla. Después dijeron: <<Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. Así nos haremos famosos y no nos dispersaremos por todo el mundo.>>

Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, y dijo Yavé: <<Veo que todos forman un sólo pueblo y tienen una misma lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá desde ahora que consigan todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros.>>

Así Yavé los dispersó sobre la superficie de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. Por eso se le llamó Babel, porque allí Yavé confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra, y desde allí los dispersó Yavé por toda la tierra.”

Si bien es cierto que el relato de la Torre de Babel es de origen bíblico y por ende teológico, se refiere a un hecho de la humanidad digno de destacar. Por medio de una lengua y un interés común, la humanidad se agrupa, convive y trabaja en paz para lograr su cometido que se ve interrumpido únicamente por la intervención divina.

Hoy en día la situación es distinta, nuestro razonamiento excede límites impuestos por la religión pero nos vemos separados, trabajando aisladamente y muchas veces en contrapeso, sin entender que dentro de nuestra cooperación y apoyo mutuo se encuentra nuestra verdadera fuerza como humanidad. Hay mucho por lo cual luchar en el mundo en que nos tocó vivir; la libertad, la igualdad de oportunidades, el combate a la ignorancia y la credulidad.

Este espacio tiene como finalidad la difusión de opiniones para motivar la discusión y debate, creando un combate simple pero eficaz a la ignorancia y pasividad de la sociedad moderna.

Los constructores; nosotros, los ladrillos; la palabra y la razón, la Torre; el conocimiento y la meta; la libertad.

Consejo de la Torre de Babel.